Las persistentes políticas monetarias expansivas de los distintos bancos centrales han distorsionado totalmente los mercados de renta fija. El dato más revelador es que en la actualidad, existe deuda en circulación valorada en billones de euros que ofrecen rentabilidades negativas. Obviamente, más cuando hablamos de invertir, un tipo de interés negativo no tiene sentido desde un punto de vista financiero.
En situaciones normales, los inversores aumentan su exposición a renta fija (para simplificar, tomaremos renta fija como deuda soberana emitida por estados de máxima solvencia) cuando desean aumentar la seguridad de sus carteras de inversión, bien porque crean que la economía va a tener una evolución negativa en un futuro próximo, bien porque ofrece la suficiente recompensa por el riesgo que asumen en su posición. Debemos recordar que el rendimiento de un activo de renta fija se mueve en sentido inverso a la evolución de su precio. Así, si el precio del bono del Reino de España sube, el rendimiento que obtiene el inversor se reduce, debido a que los términos financieros referidos a su remuneración están fijados desde su emisión.
Por tanto, los inversores con perfiles conservadores suelen tener un porcentaje significativo de sus carteras invertido en renta fija, buscando esa seguridad. Pero ojo, esa seguridad no significa en ningún caso no se pueda perder dinero. Porque eso de “fija” hace referencia a los términos de la emisión, nunca al rendimiento que el inversor pudiera obtener. Una confusión habitual es confundir renta fija con rentabilidad fija. Esto solo es equivalente cuando se suscribe en el momento de la emisión y se mantiene hasta su vencimiento, manteniendo el resto de variables constantes. Por tanto, no nos debe sorprender tener activos de renta fija que muestren rentabilidades negativas
En la situación actual, debido al desplome de las rentabilidades de esta clase de activo, parte de estos inversores han migrado a activos que potencialmente ofrecen mejores retornos a cambio de asumir mayores niveles de riesgo. En otras palabras, reducen su exposición a renta fija y la aumentan a renta variable y otros.
¿Pero qué sucederá cuando los bancos centrales abandonen estas políticas? Aunque parece que tal posibilidad se retrasa, es importante que conozca sus consecuencias. En esta situación, los inversores que hayan entrado en renta fija buscando una aparente seguridad, verán como los precios de esos activos empiezan a bajar: ante la posibilidad de una subida de tipos de interés, vendo mis activos peor remunerados tratando de comprar aquéllos con mejor retribución, por lo que los precios de los primeros bajan. Vea que ante un movimiento contrario, la estrategia es justo la inversa: comprar tramos largos y vender tramos cortos
La asignación conservadora de la cartera se halla lastrada no tanto por una mala estrategia, sino víctima de la distorsión provocada por la política monetaria híper expansiva de los principales bancos centrales, acción que ha distorsionado gravemente la formación de los precios.
El cualquier caso, debe ser fiel a su perfil de inversión, y no asumir riesgos que excedan de éste, tampoco en renta fija.
Francisco J. Concepción · EAFI
Asesoramiento Financiero y Servicios de Inversión
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